Hoy he vuelto a la estación. Han pasado muchos trenes… con ventanas y sin ellas, con luz y con oscuridad, con fiesta y con tranquilidad, con gente y sin ella, con amigos y con enemigos… Todos ellos han parado en la estación, pero no me he montado, tengo miedo a alejarme para siempre.
También ha pasado tu tren, pero como siempre, no ha parado. Sé que pasará más veces.
Hay una diferencia fundamental entre el pensamiento y la realidad. Los sentimientos son realidad, pero el miedo es pensamiento. Yo puedo sentir lo que te quiero. El infinito existe y es alcanzable, pero de momento solo en el pensamiento. Tu mereces el infinito.
Un día conseguiré el infinito, ese día, esperaré a que pase tu tren y si tu quieres me montaré pare o no pare.
VOLVERÉ A LA ESTACIÓN¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡