No estoy seguro, pero creo que llegará un día en el que cada uno de nosotros tendremos que enfrentarnos al juicio final.
+ ¿Dónde vas?.
- No lo sé, ese pasillo oscuro me trajo hasta aquí.
+ ¿Te esperan?.
- No lo sé, supongo.
+ Pasa por esa puerta y te atenderán.
La puerta da paso a una sala con muchísima luz, tanta que desaparecen las pupilas y me ciega. En la sala se oye el murmullo de mucha gente, no se ve nada, pero me imagino grandes graderíos llenos de jueces murmurando. De pronto se oye una voz profunda.
+ ¿Porqué vienes hoy?.
- No lo sé, supongo que porque allí no me sentía útil.
+ Pero, ¿no sabes que hoy todavía no es tu día?.
- No lo sabía, pero qué más da.
+ Pues si da, es que empiezas mal ¿sabes?.
- Pues, entonces no es que empiece mal, es que sigo mal.
+ ¿Tu abogado?.
- Vengo solo, no conozco a ninguno.
+ Pues hay muchos y muy buenos.
- Ya, pero es que mi forma de ser…
+ Vamos a ver, tu informe dice que todo iba bien hasta que un día decidiste salirte del guión, ¿por qué?.
- No lo sé, esperaba que aquí me lo dijeran.
+ Nosotros no somos los dueños de tu vida, nosotros solo te damos el guión y eres tú quien debe seguirlo y no salirte.
- A mí nadie me pidió opinión sobre mi guión.
+ A partir de ahí tu vida ha sido un vaivén, un entrar y salir del guión. ¿Qué es eso de la cueva?.
- La cueva es donde me refugiaba cuando las cosas no iban bien, cuando necesitaba salirme del guión.
+ Tu lo que eres es un cobarde, nunca quisiste afrontar la realidad.
- Sí, así es, ya me lo han dicho antes.
+ ¿Quién te lo ha dicho antes?.
- Una persona maravillosa, la persona que me sacó de la cueva, que me enseñó a volar de nuevo, que acompañó mis pensamientos en los últimos tiempos y la persona por la que estoy aquí. Una persona de expresión maravillosa, de ojos azul verdosos, verdes azulados o ¡¡yo que sé!!, que hipnotizan a quién recibe su mirada e iluminan el camino de quién se encuentra a su lado. Pero no la busques porque no la encontrarás, sabe disimular y lo que puedes ver de ella, aunque bello, es muy poco, lo grande lo lleva dentro, es fría, grande y única, es un ice-VER-G, ¡¡ si, si, con V!!. Es la única persona que tú jamás podrás controlar, porque es diferente, es Mi ViDA.
+ Ya será menos, viniendo de ti.
- Nadie me cree, pero ya la conocerás cuando se presente ante ti.
+ Bueno, a lo nuestro, ¿qué meritos has hecho para merecer ser absuelto?.
- No lo sé, supongo que querer, querer mucho.
+ Si, pero eso no tiene mérito, eso lo hace todo el mundo.
- Ya, pero yo he querido más, he vivido para querer.
+ Eso lo decís todos, y ¿a quién has querido?.
- He querido, quiero y querré a aquellos que pusiste a mi lado para que me dieran todo y cuando te dio la gana te los llevaste. He querido, quiero y querré siempre a esa persona maravillosa que me dio todo lo que tú me quitaste, que me hace sentir el frío de su piel sin tocarla, el calor de su mirada sin mirarla y el susurro de su voz sin escucharla.
+ No vas bien, además si esa persona es tan maravillosa ¿por qué la dejaste?.
- Es que nunca la dejé porque nunca la tuve. Tú la pusiste en mis pensamientos, en mis sentimientos, hiciste que me fijara en ella, pero me la alejaste lo suficiente como para nunca llegar a ella.
+ ¿Has aportado algo a esas personas que dices querer tanto?.
- Supongo que poco o nada, desde luego muchísimo menos de lo que he recibido yo de ellos.
+ Pues con ese comportamiento, puedes haber molestado o fastidiado a alguien, ¿no deberías pedir perdón por ello?.
- Sí, y lo pido, en especial a Mi ViDA.
+ ¿Te pides perdón a ti mismo?.
- No, es que Mi ViDA no está en mi.
+ Y ¿no te das cuenta que no puedes querer a quién te dé la gana, qué únicamente debes querer a quien te digamos?.
- Ni me doy cuenta ni lo haré nunca.
+ Eres cabezota y así no vas a ningún sitio.
- Ya me he dado cuenta.
+ Con tu historial, entenderás que tu sentencia no puede ser favorable.
- Lo entiendo desde vuestro punto de vista, no desde el mío. Pero estoy acostumbrado a ver las cosas de forma diferente al resto.
+ Pues, la sentencia está decidida. Te condenamos a perder tus sentimientos, a olvidar la soledad y a regresar al mundo un rato todos los días para que sufras el silencio, el odio y la indiferencia de esa persona que dices querer tanto. ¿Alguna objeción?.
- Sí. Me parece una condena muy dura, porque me quitáis aquello que me ha permitido respirar en los últimos tiempos, pero os digo una cosa, bajaré al mundo y sufriré el silencio, pero no el odio ni la indiferencia, porque estoy seguro que esa persona no conoce esas palabras.
+ Como atenuante, te concederemos un último deseo y es que elijas el sitio donde quieras pasar tu tiempo aquí ¿en el cielo o en el infierno?.
- Sin duda en el infierno,... y allí esperaré a que llegue mi ICE-VER-G, y cuando se convierta en agua, podré entrar en su interior.
+ ¿Qué has dicho al final?.
- Nada, nada, cosas mías.