Primero se produce el silencio, que es aquello que se piensa pero no se dice.
Después el odio, que es aquello que se siente y se dice.
Y por último llega la indiferencia, que es aquello que se siente, se piensa y se calla.
El silencio produce incertidumbre, el odio produce ira y la indiferencia produce dolor.
Cuando sientas que llega el silencio, di una última palabra, muchas veces esa palabra evita el odio y la indiferencia y por tanto la ira y el dolor.