martes, 31 de julio de 2012

Volar

Era un pájaro sin alas, un pájaro que no podía volar porque alguien me las había quitado.

TÚ me has prestado tus alas para enseñarme a volar. TÚ, no solo me has regalado alas nuevas, sino que me has subido a la montaña más alta para empezar a volar.

Ahora soy yo el que tengo que volar y lo haré. Lo haré con la confianza que da el saber que aunque no te vea, aunque no te escuche, te sentiré a mi lado, y sé que si pierdo altura, me ayudarás a remontar el vuelo. Además, sé que si algún día dejo de sentirte a mi lado te llevaré tan dentro de mí que nada ni nadie me hará caer hasta el suelo. Es tanta la altura a la que me has subido que ni la gravedad podrá llevarme hasta el suelo.

Y si mis fuerzas cedieran y cayera al suelo, me has enseñado como poder volver a volar. Solo espero, Mi ViDA, que si alguna vez pasa, me acuerde de todo lo que me has enseñado.