Cuando caminaba hacia el ∞infinito∞ , he podido escuchar algo así como una despedida y aunque no sé si soy el destinatario de tan doloroso adiós, te diré Mi ViDA, que si así fuera, me doy por despedido, pero yo no me despido. Mi corazón, ese corazón triste que según tú, vaga solitario por las calles, siempre te llevará dentro, porque la felicidad que me diste, me das y me darás no se borra con una simple despedida.
TÚ me has enseñado muchas cosas que la vida no me enseñó o me hizo olvidar, pero hay una cosa que la vida si me ha enseñado y es a soportar despedidas irreversibles, despedidas sin adiós, despedidas sin palabras. Me ha enseñado que podrán despedirse todos aquellos para los que fui algo y ahora no soy nada, todos los que ya no me sienten, los que ya no me ven y los que ya no me oyen, pero, siempre quedará todo lo que me rodea, siempre quedará mi interior, aunque sea un corazón roto, triste, perdido y solitario. La vida me ha enseñado a tener la esperanza de que un adiós no sea otra cosa que un hasta luego.
Por muy pequeño que sea un corazón, por muy roto, triste, perdido o solitario que esté, también tiene derecho a latir y sentir y por supuesto a ¡¡ViViR!!. Y el mío ha elegido latir, sentir y vivir por Ti y para Ti.
Si soy el destinatario…, ¡¡HASTA LUEGO, Mi ViDA!!.