sábado, 18 de agosto de 2012

Rompiendo la monotonía

Estamos acostumbrados a la monotonía. Siempre hacemos lo mismo, dormimos, estudiamos, trabajamos, comemos, bebemos, hacemos deporte, incluso muchos ratos no hacemos nada, pero nada de nada. Los días van pasando, la vida va pasando y cuando nos queramos dar cuenta, habrán pasado los mejores años de nuestra vida y nos preguntaremos, ¿qué hemos hecho?.

La vida en sí es monótona. Si la vida la viviéramos nosotros solos, nos moriríamos de monotonía, de acuerdo que pasaríamos momentos agradables, en ocasiones la naturaleza nos mostraría su belleza y nosotros disfrutaríamos, en ocasiones nos mostraría su fuerza y nos asustaría, pero en general los días serían un pasar el tiempo sin más, sin pena ni gloria.

Pero en la vida no estamos solos y esa monotonía solo la rompen las personas. Solo las personas somos capaces de hacer que una situación ya vivida, cada vez sea diferente, que un viaje a ninguna parte se convierta en el viaje de tu vida, que una imagen en blanco y negro recobre todo su colorido y en fin, que una simple mirada sea la película de tu vida.

Ayer fue el día más feliz de mi vida. Fue un día de madrugar, de olor a hierba recién cortada, de pasear por el asfalto de la ciudad, tomar una cocacola en una terraza, de dar un beso, de comer en un restaurante, una tarde de piscina, de un viaje en coche y de un beso de despedida. Un día que podría haber sido un día más en la monotonía de la vida, pero que TÚ con tu presencia lo hiciste diferente, hiciste que cada segundo fuera diferente al anterior y diferente a todo lo vivido hasta ahora. No hay nada más agradable en este mundo que disfrutar de la compañía de un ser querido y si además ese ser querido es la persona a la que más quieres del universo, entonces la monotonía no existe, ¡¡no hay dos segundos iguales!!.

A partir de ahora cuando mire hacia atrás, nunca podré decir que mi vida fue monótona, porque hubo un día diferente a los demás, un día que hizo que mi vida perdiera la monotonía. Un día que disfruté de Ti, que disfruté CONTiGO, como nunca antes lo había hecho y disfruté porque TÚ te empeñaste que así fuera y te juro que lo conseguiste. Solo me queda una duda, y es si te seguirás preguntando ¿por qué te quiero tanto?..., la respuesta la deberías saber.

Ahora solo deseo encontrarme con ese mago de la lámpara maravillosa y que me conceda un deseo, con uno es suficiente.

El deseo: QUE EN EL FUTURO HAYA MÁS DÍAS COMO AYER. ¡¡¡OJALÁ!!!.