miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Un mes o un siglo?

TÚ me enseñaste a utilizar la vista para apreciar, el olfato para rastrear, el gusto para saborear, el tacto para acariciar y el oído para escuchar.

Pero me ha bastado un mes para olvidar todo lo aprendido. La teoría me la sé de memoria, pero, ¿sabes?, los sentidos no son teoría.

Me has acostumbrado a apreciarte, a rastrearte, a saborearte, a acariciarte, a escucharte y por supuesto a quererte. Desde que te fuiste, desde el primer día, desde la primera hora, desde el primer minuto, desde el primer segundo, me he sentido abandonado. Sabía que solo era un mes, pero yo no sé si ha sido un siglo, menos mal que queda poco o mucho, no lo sé, esto es eterno, ¡vuelve ya!, ¡quiero apreciarte!, ¡quiero rastrearte!, ¡quiero saborearte!, ¡quiero acariciarte!, ¡quiero escucharte!.

Sé que tu forma de querer es tan especial que los celos, para ti, no existen, o al menos conmigo. Recuerdo que me dijiste que nada de cuevas este mes. Y como siempre he seguido tus instrucciones, como siempre he hecho lo que me pides. Pero he de decirte que he recibido ayuda, que hay gente por el mundo capaz de hacerte sentir acompañado con una sola palabra, con una sola frase o con un insignificante detalle.

Solo espero que en este viaje en el que no ha estado tu “ángel de la guarda”, ninguno de esos buitres que llevabas como compañeros te hayan hecho proposiciones deshonestas y que en ese país no hayas encontrado ese príncipe azul que buscas con tan poco interés jejejeje.

Y en cualquier caso, me da lo mismo, porque para el día que lo encuentres, tengo guardado un bote de pintura rosa y así pintaré a tu principito si algún día apareciera.

Te quiero y te espero, porque tienes una deuda conmigo ¿verdad?.