Soy incapaz de seguir el camino. Se me acaban las fuerzas y no encuentro donde conseguir más. Se acaba el camino y veo el precipicio a mis pies.
Necesito tu ayuda para sobrevivir en el mundo real. Sin Ti no existe el mundo real solo el imaginario. Los sentimientos te hacen vivir la realidad, los sentimientos no se pueden imaginar, no tiene sentido. Sin Ti no existe el odio, no existe el amor, no existe el cariño, no existen los sentimientos y no me los puedo imaginar, todo es indiferencia.
Te buscaré en el pasado, en el presente, en el futuro y en el infinito, pero necesito tu compañía para poder caminar.
Mi corazón, ese corazón triste que según tú, vaga solitario por las calles, siempre te llevará dentro, porque la felicidad que me diste, me das y me darás no se borra con una simple despedida sin palabras.
TÚ me has enseñado muchas cosas que la vida no me enseñó o me hizo olvidar, pero hay una cosa que la vida si me ha enseñado y es a soportar despedidas irreversibles, despedidas sin adiós, despedidas sin palabras. Me ha enseñado que podrán despedirse todos aquellos para los que fui algo y ahora no soy nada, todos los que ya no me sienten, los que ya no me ven y los que ya no me oyen, pero, siempre quedará todo lo que me rodea, siempre quedará mi interior, aunque sea un corazón roto, triste, perdido y solitario. La vida me ha enseñado a tener la esperanza de que un adiós no sea otra cosa que un hasta luego.
Por muy pequeño que sea un corazón, por muy roto, triste, perdido o solitario que esté, también tiene derecho a latir y sentir y por supuesto a ¡¡ViViR!!. Y el mío ha elegido latir, sentir y vivir por Ti y para Ti.
Mi corazón y yo no nos esperábamos una despedida así…, pero no sé, supongo que alguien te ayudó a tomar esa decisión, porque una persona no puede cambiar tanto en tan poco tiempo.