Me sacaste del fondo del mar y me subiste a la superficie. Ahora puedo nadar por la superficie, puedo ver la luz, puedo verte a través de la superficie del agua, pero no me saques fuera, necesito el agua para respirar. No sé, hay veces que pienso que las peceras se inventaron para mantenerme a tu lado, pero la estrechez de la pecera me agobia y tú lo sabes. No sé, estoy confundido, prefiero el mar abierto a la pecera, o no, no lo sé.
¿Sabes qué?, muchas veces tengo la impresión de que me conoces mejor que yo mismo. Eres sabia, lista e inteligente, me dices lo que nadie me dice, escuchas todo lo que digo, me haces sentir como nadie es capaz de hacerme sentir, pero hay días que la distancia no se puede salvar, es tan grande….
Muchas veces me pregunto qué hacía la gente antes, no existían los ordenadores, no se podían ver en la distancia, no existían los móviles, no se podían escuchar en la distancia. ¡¡Joder!!, ¿serían felices?. Hay veces que el móvil se queda pequeño, que el ordenador no basta. Me dan ganas de tirarlos contra la pared porque no son suficientes, pero no los tiro por si TÚ estás dentro.
Contra el tiempo no se puede luchar, contra la distancia no se puede luchar, pero prefiero el tiempo a la distancia, o no, prefiero la distancia al tiempo. Ni el tiempo ni la distancia se pueden cambiar, pero ¡NO! CONTiGO no quiero ni la distancia ni el tiempo, te quiero ¡¡AQUÍ Y AHORA!!. Ojalá se pudiera.
¿Tiempo? ¿distancia?, ni uno, ni otra, ¡¡¡TÚ Y SOLO TÚ!!!