Un rato en la cueva y me doy cuenta que el egoísmo existe. No soy quien para pedir la luna si no soy capaz de sujetarla. Tienes, como siempre, toda la razón del mundo, no tengo ningún derecho a pedir si no soy capaz de dar. Ya te lo había dicho antes, volvería a la estación a verte pero solo me subiría a tu tren cuando te pudiera ofrecer el infinito y… que lejos estoy de eso!!.
Las prisas no son buenas y sin preparación peores. Mis sentimientos hacia ti se han descontrolado y tengo que aprender a controlarlos como antes. Llevo tanto tiempo queriéndote que debería resultarme fácil, pero… no sé, quizá el maldito guión….
Tienes toda la razón del mundo, como siempre mi vida, mis problemas míos son y me corresponde a mi resolverlos.
Volveré a la cueva donde la soledad, el silencio y la oscuridad no dejan sitio al egoísmo. Allí encontré el guión perdido y allí debo encontrarlo otra vez, por supuesto que con tu ayuda, pero desde el silencio y la oscuridad como otras veces.
Allí te seguiré queriendo, seguirás siendo mi vida, porque eso no puedo evitarlo, pero… volveré a la estación solo cuando pueda darte todo lo que mereces.