Cuando nos caemos, nos cortamos o tenemos un accidente, nos producimos heridas físicas, heridas que sangran. Cuando nos sentimos abandonados, cuando las cosas no salen como queremos o cuando sufrimos, nos producimos heridas psíquicas, heridas que no sangran. Tanto unas como otras deben curarse y al curarse dejarán una cicatriz.
La cicatriz es la marca que te queda cuando una herida se cura. Por estética nos preocupamos de las cicatrices físicas y no nos preocupan las psíquicas, total no se ven. Pero, ¿hacemos bien?.
Lo malo de las cicatrices, no es la cicatriz en sí, sino el trauma que las ha producido. El trauma produce dolor y el dolor se combate con fuerza y valor y se sufre con debilidad y miedo.
Dependiendo de la importancia del trauma iremos al médico o nos automedicaremos. Si vamos al médico, él nos anestesiará para quitarnos el dolor y con un poco de suerte cuando despertemos el dolor habrá pasado y solo quedará la cicatriz. Si nos automedicamos, tendremos más o menos dolor dependiendo de lo que tomemos, pasaremos por momentos buenos y malos, pero viviremos y sentiremos cada segundo nuestro dolor hasta conseguir superarlo. En ambos casos la cicatriz queda, pero mientras en el primer caso la cicatriz será una más, en el segundo cada cicatriz será un punto de partida, un camino recorrido y un punto de llegada.
Lo responsable parece ser ir al médico para que el dolor sea el mínimo y la cicatriz lo más pequeña posible y no cause problemas en el futuro.
Aunque yo no soy un ejemplo de fuerza y valor y si de debilidad y miedo, elegí la irresponsabilidad de automedicarme. He vivido unos años luchando contra el guión, encerrándome en la cueva, pero he vivido esos años segundo a segundo, intentando ordenar el desorden. He vivido en el caos del tiempo, buscando revivir el pasado, no aceptando el presente y negando el futuro. Ahora que, gracias a Ti, he conseguido ordenar el caos, veo el mundo de otra manera y lo que he aprendido, es que vendrán más traumas que habrá que curar, que dejarán cicatrices, vendrán desórdenes que tendré que ordenar, pero nunca dejaré de mirar al frente, recordando el pasado, aceptando el presente y previendo el futuro.
Ahora bien, me queda una incertidumbre y es ¿qué pasaría si a los traumas y cicatrices que llevo y llevaré, se añadiera el trauma de no contar con tu apoyo?. Espero nunca tener que luchar contra ese trauma, porque el desorden que generará será el caos absoluto y la herida producida será tan grande, que no sé si algún día llegará a cicatrizar.