En algún momento de mi vida me he sentido abandonado, he sentido que nadie podía satisfacer mi deseo de ser querido o que no se me quería por ser como era. Desde entonces tengo la sensación de pérdida, una sensación de falta, una sensación de defecto.
Vivo en un mundo de expectativas negativas, temiendo que la gente no me haga caso, que me abandonará o humillará y contemplo el abandono a lo largo de mi vida, bien porque me abandonan o porque abandono.
Construyo un mundo ideal, lleno de colorido dentro de mi propia imaginación, como si el mundo exterior fuese demasiado simple y fuera necesario colorearlo a través de la imaginación. Alguien debe conocer ese mundo de color, de otra forma ¿qué sentido tiene utilizar los colores para uno mismo?. La soledad no tiene color.
Siento como me alejo del mundo y me alejo con la cabeza baja porque no puedo mantenerla firme y así no merece la pena seguir.
Decidido, iré al infierno.
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