martes, 24 de julio de 2012

Por favor, ¡¡MiRAME!!

Nunca me gustó escribir. Nunca se me dio bien la redacción, ni la lengua, ni aquellas asignaturas que eran de leer, releer y escribir. No es que no me guste leer, siempre he leído, pero yo creo que nunca he leído un libro entero o al menos en el orden que está escrito. Me encanta coger un libro y abrirlo por la página X y ponerme a leer, si no saco nada, salto páginas hasta que encuentro párrafos que me llamen la atención. Con eso dejo volar la imaginación, pero mi imaginación, no la del escritor. Reconozco que algunos libros me hacen ir hacia atrás y termino leyendo todo el libro.

Siempre me gustaron más las asignaturas que eran de imaginar, de entender, de observar, de contemplar, esas asignaturas que hemos ido conociendo a través de la naturaleza, de la experimentación. Me encanta observar todas las cosas y buscar explicaciones, mis explicaciones a todo lo que observo. Me gustan más las imágenes que las palabras. Si el ordenador perdiera la tarjeta gráfica y no se vieran las imágenes, aunque me contaras con palabras todas y cada una de tus expresiones, yo nunca me podría imaginar tu cara, tu boca, el color de tus ojos, ni tu mirada.

Parece que las palabras están más relacionadas con la vida social que las imágenes. Las palabras hacen que la gente se comunique, mientras que la observación parece que te abstrae del mundo y te hace vivir las cosas por ti mismo.

Es agradable hablar con la gente, pero aún más agradable es escucharla. Es agradable escribir cosas pensando en las personas, pero más agradable aún es leer lo que escriben. Hay mucha gente que habla y habla pero no escucha, hay mucha gente que escribe y escribe pero no leen, ¡¡no saben lo que se pierden!!.

Pero lo que es maravilloso es observar a las personas, sus caras, su boca, su nariz, su pelo, sus cejas, sus pestañas y sobre todo sus ojos. El día que el ser humano no pueda hablar, se entenderá con los ojos, con la mirada. Si te acostumbras a observar los gestos de las personas, a mirar a los ojos a la gente, te darás cuenta que muchas veces las palabras sobran. Con la mirada se transmite el estado físico y el estado anímico, se transmite bienestar y dolor, amor y odio, felicidad y tristeza, fuerza y debilidad,…, con la mirada se puede dar la bienvenida o decir adiós. Si algún día me quedara ciego, se acabaría mi aprendizaje, porque sé hablar y escribir, pero sobre todo sé observar.

Tienes los ojos más bonitos que existen. Tu mirada me hace feliz y lo sabes, por eso evitas mirarme, pero me da lo mismo, porque cuando sin darte cuenta lo haces, mis ojos te hacen una fotografía que se etiqueta en mi memoria “PARA Mi” y recuerda que entre mirada y mirada tengo esa fotografía, que también me habla ¿sabes?.

Por favor, ¡¡MíRAME!! aunque sea de reojo.

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