Nos han educado a saludar cuando conocemos a alguien, cuando hace tiempo que no ves a alguien, saludamos a los amigos, a los amigos de los amigos, a los conocidos, a veces incluso saludamos a los desconocidos. No sé, saludar siempre es agradable, bueno aunque hay gente para todo y hay quien parece que le cuesta dinero, pero en general se hace, no sé, por cortesía quizá.
Pero las despedidas son otra cosa, nos han enseñado también que hay que despedirse de las personas cuando se separan, pero me da la impresión que ese día faltamos muchos a clase, porque da la impresión que las despedidas son siempre, bueno casi siempre, dolorosas y será por eso que nos cuesta trabajo hacerlo, será por eso que nos olvidamos de hacerlo, será por eso que evitamos hacerlo. Muchos o no aprendimos la lección o simplemente no queremos despedirnos, pero se entiende, porque a veces ¡cuesta tanto hacerlo…!.
Hay muchas formas de despedirse y hay muchas situaciones en las que la gente se despide.
La mayoría de las veces las despedidas son un hasta luego, hasta la tarde, hasta mañana, hasta la semana que viene, hasta el mes que viene, incluso hasta el año que viene o un dudoso hasta que nos volvamos a ver.
Hay veces que las despedidas son un adiós y que no vuelvas, otras son un adiós pero no te vayas que te necesito.
Hay despedidas espaciales, despedidas temporales y despedidas para siempre.
No sé, supongo que al despedirte nunca sabes, nunca estás seguro para cuanto tiempo es la despedida, pero aunque es así, nos despedimos con la misma sencillez siempre. Pero el mundo no lo controlamos nosotros y no sabes lo que pasará después de la despedida.
Hay una despedida que nunca se olvida y es la despedida sin palabras, simplemente porque esas personas forman parte de tu vida y no piensas que ellas se despidan tan pronto. Esa despedida te acompaña en la vida y se convierte en un…, si lo hubiera sabido…, habría….
De las personas que realmente quieres, nunca te despidas con un simple hasta luego, con un simple adiós, ni siquiera cuando la despedida sea por un ratito. No te dejes palabras en el tintero, ni en la garganta, no dejes besos en tu boca, ni abrazos en tus brazos. Simplemente demuéstrales lo que son para ti, lo que sientes por ellos. Seguro, seguro, que así, ¡¡nunca te arrepentirás!!.
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