domingo, 12 de agosto de 2012

SONRiE, ¿que te cuesta?

La vida me la tomo como lo que es, una sucesión de episodios relacionados o no entre sí. He vivido, vivo y viviré, episodios muy tristes, tristes, que ni fu ni fa, alegres y muy alegres. Pero aquí sigo y eso quiere decir que he superado todos y cada uno de los episodios, mejor o peor, con fuerza o debilidad, solo o en compañía, pero los he superado.

Cuando ahora, desde la lejanía, analizo cada uno de los episodios, me doy cuenta de lo imbécil que he sido en muchas ocasiones, me doy cuenta del tiempo de felicidad perdido solo porque mis sentimientos me decían que debía estar triste. He sufrido, he llorado, me he sentido abandonado..., vale ¿y qué?. No es malo sufrir, no es malo llorar, ni siquiera sentirse solo y abandonado si eres capaz de afrontarlo.

Si cuando estamos inmersos en lo que nos parece el problema más grande del mundo, somos capaces de controlar nuestros pensamientos para pensar fríamente en lo que hay por el mundo, si somos capaces de poner una sonrisa al problema, nos daremos cuenta que ese, “nuestro problema”, no es tal.

El miedo no es más que un causante de problemas. Yo soy miedoso, pero no me preocupa vivir la vida con problemas, solo me preocupa no saber sonreír ante los problemas.

La vida hay que vivirla al límite, disfrutando de los problemas y las respuestas, de los errores y los aciertos, de la soledad y de la compañía, de la tristeza y de la felicidad, pero sobre todo hay que vivirla con una sonrisa de oreja a oreja, total es gratis, no cuesta nada y te hará más feliz y más fuerte, tanto a ti como a los que te acompañan en esta aventura de la vida.

Si alguna vez me ves, me recordarás por mi sonrisa..., si, si, de oreja a oreja.

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