domingo, 15 de junio de 2014

Imaginación?..., o no

Lo malo de tener algo es que cuando lo pierdo me siento huérfano de ello. Si lo que pierdo es alguna cosa material, pues me da rabia, pienso en ello unos días, pero al final vuelvo a vivir como cuando no lo tenía y no pasa nada. Pero si lo que pierdo es una persona…, entonces eso se convierte en una pesadilla y sí pasan cosas.
Me puedo acostumbrar a vivir sin muchas cosas que en algún momento de mi vida me hicieron ilusión, pero no me puedo acostumbrar a vivir en el interior de una pesadilla.
Mi vida es como una pesadilla de paredes transparentes, a través de las cuales veo el mundo pero no puedo intercomunicarme con él. Veo salir el sol por las mañanas con esa actitud desafiante…,
“qué?..., hoy estás dispuesto a luchar por ella?...”,
hace su recorrido a través del cielo mirándome, desapareciendo entre las nubes como desafiando mi confianza, a veces se enfada tanto que calienta el mar para provocar nubes que desprendan luminosos rayos y ruidosos truenos con los que intentar hacerme reaccionar, incluso soltando grandes cantidades de lágrimas adornadas con una sonrisa de arcoíris, no sé, es como si quisiera que sintiera pena de él para hacerme ver que los males son comunes a todo el mundo. Luego cuando se dispone a irse a dormir, siempre me regala una preciosa imagen llena de miles de colores amarillos, naranjas, rojos, azules,… y al final el negro, el color más feo que jamás ha existido, sí, la oscuridad. La verdad es que ese momento sería el fin del mundo si no fuera porque sé que con ese final lo único que quiere es que vea que se va a descansar para que al día siguiente le pueda ver con las mismas fuerzas que antes.
Parece que se me ha ido la pinza verdad?, no sé, es posible, pero es que no se puede echar de menos a una persona y ser normal.
Al menos tengo la esperanza de que algún día volveré a recuperar lo perdido y mientras tanto, cuando me encuentro muy mal en el interior de mi pesadilla, cierro los ojos fuerte, muy fuerte y empiezo a ver todo tipo de estrellitas de colores que con el tiempo se van transformando en dos preciosas esferas…, son tu ojos, con el color del océano y el brillo de preciosas perlas. Algún día conseguiré ver tu bonita cara con sus mil maravillosas expresiones y después seguro que me hablarás y yo te escucharé.
Ahora ya lo sé, sí, se me ha ido la pinza…, pero bueno, soy feliz dejando volar la imaginación.

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