La soledad de la cueva la conozco muy bien, son muchos ratos pasados en ella.
Los ciegos, salvo la vista, tienen los sentidos mucho más desarrollados que el resto. Los animales desarrollan sus sentidos más que nosotros para comunicarse y sobrevivir. En la cueva se desarrolla el pensamiento, el sentimiento y el amor hacia cosas insignificantes, no se desarrolla la mentira, la prepotencia, ni es necesario interesar a nadie.
Si la película de mi vida es tan mala,… que le pregunten al guionista, o a lo mejor es que no sigo el guión y entonces si es culpa mía. Pero, ¿cómo voy a seguir el guión? si lo perdí o me lo quitaron hace tiempo y no conozco ni un pequeño tráiler de mi película futura.
Desde la soledad de la cueva estudiaré guiones hasta encontrar el mío, pero que pasará si cuando lo encuentro no me gusta y quiero seguir fuera del guión, ¿debo salir de la cueva?. Por lo que veo no es recomendable. Pues bueno, me quedaré siempre en la cueva, en la oscuridad y en el silencio. No quiero pasar por más “castigos” por estar fuera del guión.
La cueva tiene la ventaja de que puedes probar todo, puedes arriesgar, porque si te caes, caerás en una red y si la red se rompe siempre estás TÚ, Mi VIDA, para recoger los trozos y recomponerlos. Pero de la cueva hay que salir todos los días por las mañanas y ahí es donde empiezan los problemas, porque no hay red y si te caes puede que nadie recoja los trozos.
Ahora mismo solo tengo una cosa clara y es que mi sitio está en la cueva, contigo Mi VIDA, acompañándome en mis pensamientos.
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