Luces y tinieblas, valles y montañas, continentes y océanos. La vida está llena de polos opuestos, nosotros debemos ir caminando por ella, pasando de un polo al opuesto, pasando de la alegría a la tristeza, del amor al odio, del dolor al alivio y…, de la vida a…, quién lo sabe.
Ahora estamos en la vida y hay que hacer el camino, uno no se puede parar. El camino se puede hacer en soledad o en compañía. Podemos tener todos los amigos que queramos, pero muchas veces por necesidades del guión hay que enfrentarse a la vida en soledad y en esos momentos, casi lo único que cuenta es tu mentalidad para afrontarla y el ánimo de que dispongas.
Las palabras de ánimo, dependiendo de quién las diga hacen su efecto o no. Lo normal es que hagan su efecto cuando son tus amigos y seres queridos los que las dicen. Yo no me puedo quejar, porque nunca me han faltado palabras de ánimo de todos ellos, pero hoy me puedo quejar menos aún, porque he escuchado palabras de ánimo de otras personas, ¿personas “desconocidas”?, no lo sé.
Me he dado cuenta que las palabras nunca sobran, vengan de donde vengan. Posiblemente el valor no sea el mismo, pero para mí todas ayudan y hacen que al caminar, la oscuridad se ilumine, que cruzar una montaña se convierta en un paseo por un valle y que cruzar el océano sea como saltar un charco con botas de agua.
Gracias a Ti, Mi ViDA, por estar siempre donde te necesito, aunque sólo sea con palabras, pero gracias también a todos los amigos o menos amigos que en algún momento soplaron, soplan o soplarán para que yo sienta el viento a favor en la vida.
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